¿NO COMES ALCACHOFAS POR NO LIMPIARLAS?

 

Antes de daros algún consejo para limpiarlas vamos a conocer un poco más de ellas.

Su origen se ubica en la cuenca del Mediterráneo.

En la edad media, los árabes extendieron su cultivo por toda Europa, se le atribuía propiedades afrodisiacas, lo cual fomentó su consumo.

España e Italia son los mayores productores de Alcachofas del mundo. Se suele consumir en conserva, pero frescas son un verdadero manjar.

PROPIEDADES:

Son ricas en vitaminas y  minerales, bajas en calorías,  tienen mucha fibra y ésto las convierte en un alimento saciante y favorecedor del tránsito intestinal.

Ser ricas en potasio les confiere un efecto diurético que nos ayuda a prevenir la retención de líquidos.

TRUCOS PARA QUE NO SE OXIDEN

 

Al partir las alcachofas, o al retirar sus hojas, habrás comprobado que esta hortaliza se oxida con mucha rapidez. Si las cocinamos así, tendrán un aspecto feo y poco apetecible además de que su sabor también empeora y resulta más amargo.

Existen distintas formas de evitarlo, como sumergir las alcachofas a medida que las vamos pelando en un bol con agua y perejil, agua con zumo de limón, agua con vinagre o una combinación de agua y perejil y un limón cortado a la mitad, que es nuestra favorita.

Como mantener las manos limpias

 

La misma sustancia que oxida las alcachofas nos pondrá las manos negras cuando las manipulemos y, esta suciedad es difícil de eliminar, especialmente la de los dedos. Así que la mejor forma de evitarla es emplear unos guantes de látex.

Pero si ya es demasiado tarde, y te has acordado de los guantes cuando has visto tus manos negruzcas... ¡que no cunda el pánico porque hay solución!

 En primer lugar, frótate las manos con medio limón. Después pon en un bol otro poco de zumo de limón y una cucharilla de azúcar. Aplícate esta mezcla en las manos y frota bien… el azúcar hará las veces de exfoliante y el limón eliminará todas las manchas.

CÓMO LIMPIAR Y PELAR ALCACHOFAS

 

No hay única forma de pelar y partir las alcachofas, todo depende de cómo las vayamos a cocinar. Te vamos a contar cuál es la más habitual y para ello, sigue con atención estos pasos:

  1. Sujeta bien la alcachofa con la mano y ve sacando las hojas de una en una, tirando hacia abajo de ellas hasta que se rompan.
  2. Tienes que ir quitando hojas de esta forma hasta arrancar tres o cuatro capas… aunque esto dependerá de cada alcachofa, de su calidad, de si son tempranas o estamos al final de la temporada. Comprueba si las hojas están tiernas doblando una por la mitad. Si se quiebra es que ya no hace falta retirar más capas de hojas.
  3. Corta el tallo si es muy largo de tal forma que dejes solo unos dos o tres centímetros. Ten en cuenta que es la parte más dura de la alcachofa y aunque se puede cocinar, habría que darle más cocción.
  4. Pela el tallo y la base de la alcachofa con ayuda de un cuchillo puntilla intentando quitar la menor parte de pulpa y corta también el extremo de las hojas que has dejado.
  5. Una vez que tengas limpia la alcachofa, la puedes partir en mitades, en cuartos o en láminas, dependiendo el plato que vayas a cocinar.

RECETAS

Alcachofas fritas con miel

Ingredientes

 2 limones

 Un chorrito de aceite para freír

 40 ml de miel

 Sal

 

1.     Comenzamos la receta preparando las alcachofas; las limpiamos como hemos visto anteriormente.

Limpiamos el tallo y la base de la alcachofa hasta que no quede ninguna parte dura.

2.     Cortamos ahora la alcachofa por la mitad y untamos un poco de limón en ella para evitar que se oxide y se ponga de color negro.

Justo en el centro de la alcachofa encontrarás una especie de pelusilla de color blanco, muy fibrosa. Quítala para evitar el amargor en el plato.

Quita también las hojas de dentro y vuelve a cortar la alcachofa por la mitad. De esta forma tendrás cuatro mitades. Repite el mismo proceso con todas.

3.     Una vez ya están preparadas, ponemos el fuego una olla con agua y sal a hervir. Añadimos las alcachofas ya cortadas con un limón cortado y dejamos que se cuezan durante, al menos, 20 minutos.

Antes de sacarlas comprueba que están tiernas. De no ser así, tendrás que dejarlas un poco más en la olla.

4.     Escurrimos las alcachofas para eliminar todo el agua de la olla.

5.     Sazonamos y vertemos sobre ellas la miel de forma uniforme. Es importante que todas las alcachofas se impregnen bien de miel.

6.     Colocamos una sartén con un chorrito de aceite en el fuego y añadimos las alcachofas cuando esté caliente.

Dejamos freír durante unos minutos por ambos lados para que tengan un acabado crujiente.

7.     Sacamos del fuego y retiramos el exceso de aceite de las alcachofas fritas con miel.

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